24 jun. 2011

Harry Potter y La piedra filosofal.

Ayer empezó en los Cines la Maratón de Harry Potter, lo que quiere decir que van a pasar las siete películas de Harry Potter, una vez más en el cine. Una por día. La mejor manera de vivir un final es volver al principio, ¿No?. Y ahí estuve yo, anoche, viendo "Harry Potter y la Piedra Filosofal". No importaba que hoy haya que ir al colegio y levantarse a las seis aunque la peli terminara a las 3 de la mañana. Y todos dirán que somos unas tontas por pagar una entrada por una película que ya vimos, pero no entienden todo lo que hay detrás. Es formar parte de algo mucho más grande que nosotras, algo que no cualquiera puede lograr (¿Un cine lleno, entradas agotadas tres días antes, un jueves a la madrugada, una pelicula que pasan los domingos a las 3 de la tarde por Telefé?). Es una pasión, una locura. Es una experiencia, es un símbolo. Piensen que esta magia empezó hace 11 años, es decir, hace once años se estrenó la primera película. Y volver a ver la película en un cine, como si el tiempo nunca hubiera pasado, como si las guerras nunca hubieran comenzado, como si nada se hubiera perdido. ¿Y porque digo "las guerras" en plural? Porque hablo de la que a Harry le tocó vivir, y la que me tocó vivir a mi con los libros en la mano. Es mucho lo que aprendí de ellos. Son muchos los lugares donde leí Harry Potter, los más lindos y los más feos también. Volé con él a tierras lejanas y me fuí de mi mundo al suyo cuando acá yo no soportaba más. Me encerré en sus páginas mil veces para sentirme mejor. Volver al principio... Fue viajar en el tiempo, fue el comienzo de el final. Porque de acá en más, son todos momentos que nos llevan al 15 de Julio, el épico final. Ver a Harry pequeñito, sin tener siquiera idea de lo que le sucedería en el futuro, de las decisiones que debería tomar y de las cosas que debería sacrificar, me hizo pensar en mi, hace once años. Es ver a Harry con mirada de pena y decir "pobre, tan inocente, va a tener que pelear tanto...". Y si, creo que así me miraría yo, a la Vicky del 2000, que estaba en primer grado. ¡No tenía idea de nada! 
El cine estaba lleno de fanáticos y yo fui a la función con mi prima, Ayelén. Pocos saben lo que significa Harry Potter para nuestra relación; nos unió y eso es mucho. Hablo de el todo el tiempo y todo lo relaciono con Harry Potter. Hasta que cumplí 14 años esperé mi carta de Hogwarts, e incluso sostenía que ese mundo era real, solo que lo ocultaban muy bien, y que además si descubríamos algo nos borraban la memoria. ¡Así de simple! J.K Rowling no había inventado un mundo imaginario, había hecho famosos los secretos de un mundo real, había violado las leyes mágicas. Y si nosotros no creíamos en ellos, era porque eso era lo que ellos querían que creamos. (Sigo manteniendo esa teoría en secreto, pero ustedes no digan nada, porque por este mundo lleno de escépticos muggles me van a tratar de loca). 
Me sabia los diálogos de memoria, y cuando la peli terminó, lloré. Lloré porque el tiempo pasó y las cosas cambiaron. Lloré porque después del 15 de julio no va a haber mas nada que esperar. Fue una experiencia grande, la magia volvió a empezar, la música volvió a sonar y Dumbledore estaba ahí, dejando a Harry chiquitito en Privet Drive, como si nada hubiera pasado. Como si lo malo no los pudiera volver a tocar...

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